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Pregunta del día

mayo 23

¿Cómo puedo luchar contra mi ansiedad?

La ansiedad no es algo que tengas que vivir o sobrellevar. Sino algo de lo que puedes ser completamente libre, a medida que incrementes tu confianza en el amor de Dios por ti, y en las promesas que te ha dado en Su Palabra.

Ahora bien, ¿por dónde debes comenzar? Empieza creyendo el hecho que como cristiano tienes la capacidad, el derecho, y el deber de echar todas tus ansiedades sobre el Señor, y depositar tu confianza en Él: “Por tanto, humíllense [sométanse, háganse de menos en su propia opinión] ante la mano poderosa de Dios. Pues a su tiempo Él los exaltará. Echando todas sus preocupaciones [todas sus ansiedades, todas sus inquietudes, todas sus angustias, de una vez por todas] en el Señor, pues Él tiene cuidado de ustedes con gran aprecio y se interesa por ustedes con gran atención”. (1 Pedro 5:6-7, AMP)

El versículo 8, nos da la razón por la que permanecer creyéndole a Dios es absolutamente necesario: “Debes mantener tu estabilidad (temperamento, estar sobrio), sé vigilante y cauteloso todo el tiempo; porque tu enemigo, el diablo, anda suelto a tu alrededor como un león rugiente [con un hambre feroz], buscando a alguien de quien aprovecharse y devorarlo”. Nunca tendrás que ser ese “alguien”, al que el enemigo busca para devorar, siempre y cuando creas y confíes en el Señor.

Jesús ya peleó contra el diablo, y tomó el castigo por tus pecados. Mientras resistas al diablo, y permanezcas de manera constante en fe, ésta hará que obtengas la victoria. Dios te ha dado la autoridad sobre el diablo, a través del nombre de Jesús. Y no hay razón por la que te tengas que angustiar.

Echa fuera cualquier pensamiento que se levante, cuestionándote quién eres en Cristo. Invierte tiempo buscando en la Palabra de Dios respuestas respecto a tu posición correcta delante de Él. Desarrolla una conciencia de Dios en tu interior. 1 Juan 4:4, dice: «Pero ustedes, mis queridos hijos, pertenecen a Dios…el Espíritu que vive en ustedes es más poderoso que el espíritu que vive en el mundo» (NTV).

Un barco puede ir seguro navegando por las olas; a través de tormentas y un mal clima, hasta que ese mal clima se apodere de él y lo hunde. Tu vida en Cristo funciona de la misma manera. Las ansiedades, las preocupaciones, y los afanes de este mundo quieren mantenerte por debajo, sin embargo, ¡puedes tomar el control con la Palabra de Dios y ser un vencedor! (Santiago 3:2-6).