Pregunta del día

marzo 02

¿Por qué no reciben sanidad todas las personas?

Existe un peligro eminente, junto al interrogante de por qué no reciben su sanidad todas las personas. El peligro existente es que esa creencia nos hace dudar acerca de lo que ya sabemos de la Palabra de Dios, y puede ocasionarnos temor de que no recibiremos lo que le pedimos al Señor.

Así que, mientras analizamos este tema, es importante que no dejes de confiar en el amor que Dios nos tiene. En Hebreos 10:35-36, dice: «Por lo tanto, no pierdan la confianza, que lleva consigo una gran recompensa. Lo que ustedes necesitan es tener paciencia; para que, una vez que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido darnos».

Algo que pasa muy a menudo, es que desconocemos el motivo por el cual la sanidad no se manifiesta en un caso específico. Es probable que existan muchas respuestas para esa interrogante. Sin embargo, no debemos enfocarnos en juzgar por qué una persona no recibió su sanidad, sino en lo que Dios nos pide que hagamos acerca de nuestra propia situación. Enfócate en Dios. Pues manifestar ener ue ésa es la única forma de hacer crecer nuestra confianza en la capacidad que Él tiene para llevar a cabo la obra en nuestra vida; sin importar lo que hayamos, o no hayamos visto en la vida de las demás personas.

Enfocarnos en Dios a través de Su Palabra, hará crecer nuestra confianza con respecto a que el deseo de Dios siempre será sanarnos de cualquier enfermedad. Debemos tener bien claro que Jesús pagó el precio para que disfrutemos de plena salud en nuestro cuerpo, ese precio fue pagado cuando se llevó a cabo el sacrificio por nuestros pecados (Isaías 53:4-5). Pero también debemos tener claro que estamos en medio de una batalla espiritual, la cual trata de impedir que recibamos nuestra sanidad. El Señor quiere que vivamos en plena salud, no obstante, el diablo quiere que permanezcamos enfermos y derrotados.

Hay una razón por la cual el diablo quiere que estemos confundidos acerca de la voluntad de Dios para sanarnos. Y ésta es una batalla espiritual real —la cual no es contra carne o sangre, sino contra huestes espirituales (Efesios 6:12)—. Al enemigo le gustaría vernos caer y que no recibamos lo mejor que Dios tiene para nuestra vida. Y ésa es la causa por la que no siempre obtenemos la sanidad de manera fácil.

Nuestra relación con Dios, es la clave para recibir el rompimiento de cualquier situación que enfrentemos. Pues Él en realidad sabe qué está sucediendo en nuestra vida. Es probable que estemos enfrentado un ataque del diablo. Y si ése fuera el caso, el Señor nos dará una escritura específica para que la usemos, a fin de que permanezcamos firmes en fe.

En otras ocasiones, lo que enfrentamos podría ser el resultado por causas naturales. Y en estos casos, el Señor nos mostrará lo que debemos hacer para cambiar la situación y ver los resultados que deseamos. En cualquiera de los casos anteriores, ¡debemos saber que Dios siempre tiene la respuesta!

Aunque no podamos determinar por qué otras personas no han recibido su sanidad, nosotros debemos tener siempre la confianza en que Dios tiene la capacidad de manifestar la sanidad en nuestra vida.