Pregunta del día

febrero 10

¿Es real el infierno?

La Biblia está llena de referencias que aseguran que el infierno es real, al igual que el lago de fuego. Éste es muy real. Ésta es una lista de escrituras que pueden ayudarte en el estudio de este tema:

Deuteronomio 32:22
Job 26:6
Salmos 9:17
Ezequiel 32:27
Mateo 16:18, 18:9
Lucas 16:23
Hechos 2:27; 2:31
2 Pedro 2:4
Apocalipsis 1:18, 19:20, 20:10, 13-15

En la Biblia se aclara que el infierno jamás fue destinado para la humanidad. Éste fue creado para el diablo y sus ángeles: «Entonces dirá también a los de la izquierda: “¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!» (Mateo 25:41). La única razón por la que una persona puede ser enviado al infierno, sería que acepte al diablo como su señor. Eso le sucedió a Adán, quien por su propia voluntad, escogió al diablo cuando comió el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Con ese acto de desobediencia, cambió a quien era el señor de su vida y murió espiritualmente.

Todos los descendientes de Adán (excepto Jesús) nacieron en este mundo teniendo una naturaleza pecaminosa (Romanos 5:12-14). Debido a nuestra naturaleza de pecado, Satanás no tiene que hacer ningún esfuerzo por persuadirnos de servir a Dios. Porque es algo que pasa con naturalidad. Aquello en lo que el enemigo enfoca sus energías es en engañar a nuestras mentes de recibir el mensaje del evangelio, a través de Jesucristo (2 Corintios 4:4).

Jesús creó una salida. Él fue a la región de los condenados y pasó tres días y tres noches allí para pagar el sacrificio que requirió librar a la humanidad del castigo del pecado (Mateo 12:40; Efesios 4:8-9). Luego, tomó las llaves del infierno, de la muerte y de la tumba; y literalmente realizó un espectáculo con Satanás en sus propios dominios, despojándolo de toda su autoridad sobre la humanidad (1 Corintios 15:55-57; Colosenses 2:15; Apocalipsis 1:18). El precio por tus pecados y todos los pecados del mundo, ya fue pagado por completo. Ahora, la humanidad puede ser restaurada para tener un acceso directo y una relación con Dios, al que Adán apartó de su vida por medio de su desobediencia.

Todo se resume a una decisión. Cuando una persona escoge recibir a Jesús como el Señor de su vida, se convierte en una nueva criatura (2 Corintios 5:17). Nacer de nuevo a la imagen de Dios es la elección que una vez más reemplaza la naturaleza de pecado con la naturaleza de Dios, y nos asegura que pasaremos la eternidad en el cielo con Él. No es la voluntad de Dios que las personas vayan al infierno, pero las personas irán sólo como resultado de su propia elección: al negarse a aceptar a Jesús en su vida.