Devocional: Crezcamos de Fe en Fe

Un vaso útil para el Maestro

Kenneth Copeland
«Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra»
(2 Timoteo 2:19-21)

Algunos creyentes, que saben bien las Escrituras y cómo funciona la fe, creen que están listos para realizar grandes obras para Dios. Sin embargo, aún están esperando la oportunidad de hacer algo en el ministerio; y se preguntan por qué nunca llega esa oportunidad.

Muy a menudo, se debe a que aún no se han apartado de la iniquidad. No se han limpiado de los pecados imperceptibles como la amargura y la falta de perdón. Y tampoco se han consagrado a vivir en amor.

La peor parte es que ni siquiera se dan cuenta. Se impresionarían si alguien les advirtiera que hay pecado en su vida. No obstante, en la Biblia se nos enseña de manera clara que Dios considera la falta de perdón sobre las ofensas más pequeñas, una debilidad de nuestra parte. Pues las pequeñas deudas que no perdonamos, le dan lugar a Satanás en nuestra vida —lo más mínimo que podamos realizar y decir en contra de alguien, palabras hirientes y comentarios sarcásticos—. Muchas veces estos incidentes ofensivos ocurren con personas que ni conocemos personalmente. Los olvidamos con facilidad, pero jamás los perdonamos.

Un día, mientras oraba por esta situación, el Espíritu de Dios me mostró qué sucede cuando permitimos que cosas como ésas se queden en nuestro espíritu. Vi una tubería que se extendía entre Dios y yo. Ésta era un canal que llevaba el poder de Dios. Del lado del Señor, el poder fluía con abundancia; en cambio del mío, apenas destilaba.

Suciedad e inmundicia obstruían la tubería. Él me explicó que esa inmundicia era la falta de perdón, y las malas actitudes. Las cuales poco a poco se habían quedado estancadas en la tubería (la cual representaba mi espíritu). Dios no impedía que Su poder fluyera hacia mí, pues éste sí fluía. Pero la tubería estaba tan sucia que Su poder no podía pasar a través de éste.

Si queremos ministrar el evangelio de manera eficaz; es decir, llevar las buenas nuevas del SEÑOR Jesucristo al mundo; debemos permitir que el poder de Dios fluya a través de nosotros sin obstáculos. El Espíritu Santo no puede usarnos a plenitud, cuando nuestro espíritu está tapado con amargura, resentimiento y falta de perdón. 

A fin de ser vasos útiles para el Maestro, necesitamos abrirle nuestro corazón a Dios, y limpiarnos de toda inmundicia. Estaremos preparados para ministrar a los demás cuando vivamos conforme al amor de Dios.

Acerca de:Kenneth Copeland

Kenneth Copeland

Kenneth Copeland es cofundador y presidente de los Ministerios Kenneth Copeland en Fort Worth, Texas, y autor de varios libros entre los cuales se incluyen: LA BENDICIÓN del Señor enriquece y no añade tristeza con ella, y Honor: viviendo en honestidad, verdad e integridad.
Desde 1967, Kenneth ha ministrado el evangelio de Cristo y enseñado la Palabra de Dios como maestro. Adicionalmente, ha grabado discos como cantante y recibido premios por sus álbumes: Only the Redeemed (también nominado al premio Grammy), In His Presence, He Is Jehovah, Just a Closer Walk y Big Band Gospel. Como actor en su papel de Wichita Slim, es coprotagonista de los videos infantiles: The Gunslinger, Covenant Rider, y de la película: The Treasure of Eagle Mountain. Asimismo, personificó el papel de Daniel Lyon en los videos Commander Kellie and the Superkids:™ Armor of Light, y Judgment: The Trial of Commander Kellie. También es coprotagonista en las películas The Rally (estrenada en el 2009) y The Rally 2: Rompiendo la Maldición (estrenada en el 2016), en su papel de padrino hispano.
Con la ayuda de su equipo y oficinas en los Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Australia, Sudáfrica, Ucrania, Singapur, y la flamante inauguración de la oficina para Latinoamérica en Colombia, Kenneth está cumpliendo su visión de predicar con valentía la Palabra incorruptible de Dios desde la cima más alta hasta el valle más profundo, y en todos los confines de la Tierra. Su ministerio alcanza a millones de personas en el mundo por medio de programas televisivos semanales, revistas, mensajes en audio y video, convenciones y campañas, y a través de la red mundial internet.