UNA SOLA COSA ES NECESARIA

julio 2019

Apreciado(a) Colaborador(a),

Este mes quiero hablarte de la integridad de la Palabra de Dios. Comencemos con Lucas 10:38-42:

38 Mientras Jesús iba de camino, entró en una aldea, y una mujer llamada Marta, lo hospedó en su casa. 

39 Marta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. 

40 Pero Marta, que estaba ocupada con muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje trabajar sola? ¡Dile que me ayude!» 

41 Jesús le respondió: «Marta, Marta, estás preocupada y aturdida con muchas cosas. 

42 Pero una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.»

Observa cuidadosamente lo que dijo Jesús en el versículo 42. Ahora, vuelve al versículo 39.

39 Marta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. 

Nota que Jesús dijo que María tomó la decisión de sentarse y escucharlo. Ella se sometió a Su PALABRA. Aun en el medio de todo lo que estaba sucediendo a su alrededor, decidió poner en primer lugar a su maestro y Su PALABRA. Pero no le quitemos mérito a Marta.

Mira en Lucas 10:1:

1 Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos, y de dos en dos los envió delante de él a todas las ciudades y lugares adonde él tenía que ir.

Sabemos que Marta ese día era anfitriona de 13 personas como mínimo, más María y ella misma, lo cual suma un total de quince. ¿Y su hermano Lázaro? Sabes que él estaba presente y eso significaría que había 16 personas. ¿Y si los 70 restantes que Jesús eligió también hubieran estado presentes? Es posible que Marta hubiera estado a cargo ese día de alimentar a 86 personas. Sin importar cuántos fueran, ya sea 86 o 16, se trata de mucha gente, especialmente sin ayuda. Eso hace que las palabras de Jesús sean aún más importantes para ti y para mí. ¿Qué hubiera sucedido si Marta hubiera hecho lo que el Apóstol Pedro aprendió y escribió en 1 Pedro 5:6-7?

6 Por lo tanto, muestren humildad bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. 

7 Descarguen en él todas sus angustias, porque él tiene cuidado de ustedes.

Recuerda: él mismo estuvo presente ese día y escuchó cada palabra que Jesús dijo . Yo creo que lo que Jesús enseñó ese día en el hogar de Marta, María y Lázaro se convirtió en la semilla de la PALABRA, o la base de lo que él escribió más adelante en su carta a los creyentes de Asia Menor. Piensa en esto: ¿Qué hubiera sucedido si Marta hubiera traído la pequeña semilla que tenía preparada y hubiera dicho: “¡Hazte a un lado hermanita! No voy a perderme lo que está diciendo el SEÑOR. ¡Escuché acerca de lo que hizo con los panes y los peces, así que Señor, por favor haz algo hoy con este bol de frijoles si quieres comer algo!” Este es el mismo hombre que alimentó a muchos más que 86 con mucho menos de lo que ella tenía.

La fe en la PALABRA de Dios, y en el poder que ésta conlleva, es la clase de fe suprema que se menciona en el Nuevo Testamento. Recuerda, una sola cosa es necesaria: LA PALABRA . ¿Cómo proviene la fe? De una sola manera: Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios (Romanos 10:17).

Leamos Lucas 7:1-10:

1 Jesús terminó de hablar con el pueblo y entró en Cafarnaún. 

2 Allí había un centurión que tenía un siervo al que amaba mucho, el cual estaba a punto de morir. 

3 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, envió a unos ancianos de los judíos para que le rogaran que fuera a sanar a su siervo. 

4 Ellos fueron a hablar con Jesús, y con mucha insistencia le rogaron: «Este hombre merece que le concedas lo que pide,

5 pues ama a nuestra nación y nos ha construido una sinagoga.» 

6 Jesús se fue con ellos, y ya estaban cerca de la casa cuando el centurión envió a unos amigos suyos, para que le dijeran: «Señor, no te molestes. Yo no soy digno de que entres en mi casa. 

7 Ni siquiera me consideré digno de presentarme ante ti. Pero con una sola palabra tuya mi siervo sanará.

8 Yo mismo sé lo que es estar bajo autoridad, y lo que es tener soldados bajo mis órdenes. Si a uno le digo “Ve allá”, él va; y si a otro le digo “Ven acá”, él viene; y si a mi siervo le digo: “Haz esto”, lo hace.» 

9 Cuando Jesús oyó esto, se quedó admirado del centurión. Se volvió entonces a la gente que lo seguía, y dijo: «Quiero decirles que ni siquiera en Israel he hallado tanta fe.»

10 Los que habían sido enviados regresaron entonces a la casa, y se encontraron con que el siervo ya estaba sano.

¿Qué fue lo que escogió el Centurión? ¡ LA PALABRA !

¿Y qué podemos decir acerca de la integridad de la PALABRA escrita? Eso es muy fácil de identificar y entender al simplemente leer los primeros tres versículos de la Biblia. Genesis 1:1-3 dice: 

1 Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. 

2 La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.

3 Y dijo Dios: «¡Que haya luz!» Y hubo luz.

Ahora leamos los primeros tres versículos del Evangelio de Juan:

1 En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y Dios mismo era la Palabra. 

2 La Palabra estaba en el principio con Dios.

3 Por ella fueron hechas todas las cosas. Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido hecho.

Ahora, observa Mateo 4:1-4:

1 Luego Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 

2 Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 

3 El tentador se le acercó, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.»

4 Jesús respondió: «Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»

Una sola cosa es necesaria para detener lo que el diablo esté haciendo: “¡ESCRITO ESTÁ!”

La PALABRA de Dios ESCRITA:

A. Es su vínculo.

B. Está magnificada por encima de Su NOMBRE.

C. Es LA ÚNICA fuente de nuestra fe.

D. Es LA regla absoluta de nuestra conducta.

¿Recuerdas Efesios 5:25-26?

25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

26 para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra.

LA PALABRA de Dios te santificará y te purificará si haces lo mismo que hizo María. Ponla en primer lugar y como autoridad final en cada área de tu vida: espíritu, alma y cuerpo, financiera y socialmente.

Mira el Salmo 119:89:

89 SEÑOR, tu PALABRA es eterna, y permanece firme como los cielos.

Comienza a confesar: “SEÑOR, tu PALABRA es eterna, y permanece firme como los cielos; SEÑOR, tu PALABRA es eterna, y permanece firme en mi corazón.

El versículo 105 dice:

105 Tu PALABRA es una lámpara a mis pies; ¡es la luz que ilumina mi camino!

Muchas veces escuché al hermano Hagin decir: “la Biblia lo dice. Yo lo creo y eso lo aclara de una vez por todas.”

¿Estás creyendo por sanidad? ¿Qué dice la PALABRA al respecto? Bueno, ¡eso lo aclara de una vez por todas!

¿Estás creyendo por ser libre de deudas? ¿Qué dice la Palabra al respecto? Eso lo aclara de una vez y para siempre, si tú crees lo que Dios y Su PALABRA dicen al respecto. Lo he repetido una y otra vez. Busca las escrituras; encuentra las promesas y las declaraciones en la Biblia del hecho que cubre tu situación y alimenta tu espíritu y alma con esos versículos. Son la respuesta a las oraciones que necesitas hacer. Jesús dijo: “Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan todo lo que quieran, y se les concederá ” (Juan 15:7). ¡Esa es una promesa divina respaldada por Su SANGRE preciosa !

¡Ahora siembra tu semilla! Escribe los versículos que has encontrado. Léelos una y otra vez. Léelos inmediatamente cuando te despiertes, y antes de cerrar tus ojos al acostarte.  Medita en ellos hasta que sean más reales que el problema. ¡Ahora lo único que queda por hacer es alabar y adorar ! El sacrificio de adoración es muy importante (Hebreos 13:15). Toma tu semilla de bendición en la mano y alábalo con esas escrituras delante del trono de Su gracia, exclamando: “MI DIOS DICE ESTO. ¡YO LO CREO, Y ESO LO DEJA EN CLARO, POR SIEMPRE !”

Hay muchas cosas más que me gustaría enseñarte para edificarte en la fe, pero no tengo más tiempo ni espacio suficiente en esta carta. Tú y yo tenemos un trabajo muy grande por delante, llevando estas verdades a un mundo enfermo y moribundo. ¡Pero, juntos podemos y lo haremos!

¡No tienes ni idea de cuanto te amamos aquí en KCM! Gloria y yo te amamos, ¡y es un gran gozo orar por ti todos los días!

      Con Amor,

 

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