¡LA DECISIÓN ES TUYA!

septiembre 2018

Apreciado(a) Colaborador(a),

Hoy comencemos leyendo Deuteronomio 30:19-20:

19 Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan; 

20 y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días. Así habitarás la tierra que el Señor juró a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ustedes.

Nota que en el versículo 19, el sujeto entendido en la oración eres tú. Léelo de esta manera: « escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan».

Si no decides, el diablo decidirá por ti. LA BENDICIÓN se recibe por medio de la fe. La maldición ya está haciendo todo lo que puede para llegar a tu vida y sorprenderte. Tú elegiste y tomaste una decisión , la de recibir a Jesús como tu SEÑOR y Salvador; de lo contrario, hoy no serías un creyente nacido de nuevo. Dios, nuestro Padre, ya ha hecho Su parte. Él envió a Jesús a la cruz. Jesús se hizo pecado por nosotros. Y fue hecho una maldición por nosotros, para que la BENDICIÓN de Abraham pudiera llegar sobre nosotros, los gentiles. Esa es LA BENDICIÓN en el versículo 19. 

Es muy fácil descubrir y entender esta verdad cuando hablamos acerca del nuevo nacimiento, etc. Sin embargo, esta verdad aplica a todo en la vida—¡Todos los días! Las elecciones. Las decisiones. La fe o el temor. Lo diré de nuevo: si tú no escoges, alguien escogerá por ti. Si solamente sigues tus sentimientos, éstos te guiarán a las manos del diablo y a la maldición en vez de a Jesús y LA BENDICIÓN. La presión te empujará para que te des por vencido y simplemente renuncies.

¡ Renunciar no es una alternativa para un solado en el ejército del SEÑOR! Hace unos días, las cosas seguían apilándose y amontonándose sobre mí. La presión llegaba desde todas partes, hasta que sentí que no podía seguir. En ese momento, me tocó elegir. Comencé diciendo: “ Escojo creer que yo puedo hacer todas las cosas a través de Cristo, que me fortalece. Creo que Él ha renovado mi fuerza como la del águila. Por lo tanto, corro y no me canso. Camino y no desmayo. Escojo creer que Él cargó mis dolores y enfermedades. Escojo creer que el cargó con mis pecados en la cruz, para que yo esté muerto al pecado, y viva en la justicia. Escojo creer que por Sus llagas fui sanado. Escojo creer que Soy fuerte en El SEÑOR y en el poder de Su fuerza.”

No sentí nada diferente; sin embargo, había tomado mi decisión. Después, cuando ese sentimiento agobiante regresaba, volvía a las escrituras una y otra vez. Sin embargo, en cada ocasión, noté que cada vez que repetía estas decisiones, la presión disminuía y que me sentía cada vez más fuerte.

Cada vez que escoges creer las promesas en la PALABRA de Dios, la fe llega. Estudia esos versículos y aliméntate de ellos. Haz que sean la última cosa en la que piensas antes de irte a dormir. No te vayas a dormir con la preocupación en mente. ¡Eso es pecado! Tú estás a cargo, no tu mente. Toma autoridad. Tu cuerpo no es la autoridad en tu vida. ¡Tú lo eres!

Toma tu posición de fe delante de Dios, Biblia en mano, y anuncia por fe: “Llamo al cielo y a la Tierra para que recuerden este día en el que escojo creer esta PALABRA. ¡ Escojo LA BENDICIÓN! ¡Escojo la vida para que Yo y mi descendencia vivamos! Acto seguido, abre tu Biblia en esos versículos en los que te estás manteniendo firme: versículos de sanidad, versículos de prosperidad, versículos de liberación. Tómate el tiempo para buscar La PALABRA, y permite que el Espíritu Santo te guie en cómo presentar tu caso.

Cerremos con la garantía por escrito de la victoria.

1 Juan 5:14-15 dice: 

14 Y ésta es la confianza que tenemos en él: si pedimos algo según su voluntad, él nos oye. 

15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, también sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Si pedimos cualquier cosa de acuerdo a Su PALABRA , Él nos escucha—¡y nosotros lo tenemos! ¡ Luego, la Fe! Créelo en tu corazón, y decláralo con tu boca: “Dios me escucha, Jesús me escucha. El Espíritu Santo me escucha. He sido escuchado. ¡Ahora me pertenece! satanás estás acabado. ¡Sal corriendo de aquí ahora mismo!”

Mientras siembras tu SEMILLA DE BENDICIÓN este mes, levanta tu ofrenda. Señala con tu dedo en Santiago 4:7, luego 1 Juan 4:4, y da una orden de fe: “satanás, quita tus manos de mis finanzas. Me someto a Dios y te resisto en el Nombre de Jesús.” Gracias, Gran Yo Soy, por crecer en mí y respaldar mis decisiones con Tu gran poder. ¡ESCOJO A JESÚS!

Santiago 4:7:

7 Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes.

1 Juan 4:4: 

4 Hijitos, ustedes son de Dios, y los han vencido, porque el 

que está en ustedes es mayor que el que está en el mundo. (RVA-2015)

Únicamente El SEÑOR Jesús sabe cuán amado eres y la estima tan alta de la que gozas en este ministerio—no sólo ante Gloria y yo. ¡Estás en nuestros corazones y en medio de nosotros, todos los días!

Con Amor,

 

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