¡DIOS ES BUENO PORQUE SU MISERICORDIA PERDURA PARA SIEMPRE!

mayo 2018

Apreciado(a) Colaborador(a),

Comencemos nuestro tiempo juntos leyendo Santiago 1:17: 

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación.

Ahora leamos 1 Crónicas 16:34: 

34 ¡Aclamen al SEÑOR, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna!

Y el Salmo 100:5:

5 ¡El Señor es bueno! ¡Su misericordia es eterna! ¡Su verdad permanece para siempre!

En cada uno de los 26 versículos del Salmo 136, leemos que la misericordia de Dios perdura para siempre. ¡Gracias a Dios, Su misericordia perdura para siempre! Recuerdo la primera vez que esa frase se grabó en mi corazón. Suspiré de alivio y dije en voz alta: “¡Oh, gracias Jesús, Tu misericordia perdura para siempre !”

Él es el Dios que salva. Él es el Dios que sana. Él es el Dios que BENDICE. Él es el que vino a darnos vida, Y para que podamos tenerla más abundantemente. Vida abundante—no con lo justo y necesario para vivir. ¡VIDA EN ABUNDANCIA! Él es el Dios de la abundancia: ¡MÁS QUE SUFICIENTE!

Veamos de nuevo la segunda mitad de Santiago 1:17: «…en quien no hay cambio ni sombra de variación.» ¡Eso significa que Él no está por cambiar! ¿Por qué? ¡Porque ÉL ES AMOR, y el Amor es bueno ! Ahora llegamos a la parte en la que se pone verdaderamente emocionante. Mira el Salmo 145:8-9: 

8 El Señor es compasivo y lleno de ternura; lento para la ira y grande en misericordia.

9 El Señor es bueno con todos, y se compadece de toda su creación.

Mírala. El Señor es bueno con todos. Todos me incluye a mí. Todos te incluye a ti. El versículo 8 dice: Él es LLENO de ternura . Mateo 14:14 dice que Jesús tuvo compasión hacia la multitud y que sanó a los enfermos. En Marcos 1:41 Él tuvo compasión y sanó al leproso. Marcos 6:34 dice que Él tuvo compasión de ellos porque parecían como ovejas sin pastor, y comenzó entonces a enseñarles muchas cosas. En Mateo 20:30-34 Él tuvo compasión de dos ciegos y los sanó. En Lucas 7:11-15, Él tuvo compasión de la viuda, resucitó a su hijo y se lo entregó de nuevo. 

¿Se supone que Él sea compasivo contigo? ¡Por supuesto que sí! Él no puede hacer nada distinto. Es Su identidad. En cada situación, Jesús era el mismo Dios haciendo las obras, y todavía lo sigue siendo. Si tú, yo o cualquier otra persona, solamente cree que Él es el mismo ayer, hoy y para siempre, recibiremos la misma compasión y los mismos resultados. Acude a Su presencia, alábalo y recibe Su compasión. La palabra compasión también es traducida como misericordia .

Ahora analiza Marcos 10:46-52:

46 Llegaron a Jericó, y al salir de la ciudad Jesús iba seguido de sus discípulos y de una gran multitud. Junto al camino estaba sentado un mendigo llamado Bartimeo hijo de Timeo, que era ciego.

47 Cuando éste supo que quien venía era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar y a decir: «Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»

48 Muchos lo reprendían para que callara, pero él gritaba con más fuerza: «Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»

49 Jesús se detuvo y mandó que lo llamaran. Los que llamaron al ciego le dijeron: «¡Mucho ánimo! ¡Levántate, que Jesús te llama!»

50 Arrojando su capa, el ciego dio un salto y se acercó a Jesús, y Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le respondió: «Maestro, quiero recobrar la vista.» 

51 Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y enseguida el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús en el camino.

Bartimeo exclamó: «Jesús, Hijo de David, ¡ten compasión [misericordia] de mí!» Es la misma palabra. ¡La compasión sana! Créelo. Bartimeo lo hizo, recibió su vista, y nunca más tuvo que rogar por nada.

“Pero hermano Copeland, ¡me he equivocado tantas veces!” 

¿Qué importa? ¿Quién no lo ha hecho? Deja de contar las veces y haz lo mismo que yo hice en tantas oportunidades. Clama de la misma manera que lo hizo Bartimeo. “Jesús, ten compasión [misericordia] de mí! Me arrepiento y recibo mi perdón ahora mismo , mi limpieza ahora mismo , por medio de la fe en Tu fidelidad y misericordia.” Luego, comienza a agradecerle por Su bondad y su misericordia sanadora. Tómala, te pertenece. Jesús pagó el precio.

¿Cómo nos ayuda la fe en el proceso? ¿De qué se trata? La fe es creer en la palabra de una persona honesta. Cuando lo haces, tus sentimientos no importan de ninguna manera. Esa persona dijo que estaba hecho, o que estaría en ese lugar, y yo lo creí. ¿Qué sucedería si esa persona no pudiera mentir? – no que no mentiría, sino que no podría. ¡Dios no puede mentir!  La Biblia es Su PALABRA, Su garantía.

¿Cómo hizo Sara para tener la fe que le daría un hijo? Leamos Hebreos 11:11 y veamos: 

11 Por la fe, Sara misma recibió fuerzas para concebir, aunque era estéril, y dio a luz, aun cuando por su edad se le había pasado el tiempo, porque creyó que era fiel quien le había hecho la promesa.

¡Ella creyó que Dios era fiel! Ahora, mira 1 Juan 1:9: 

9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Él es fiel y justo, o correcto para perdonarnos y limpiarnos de nuestra injusticia. ¿Cuándo? Cuando nos confesamos delante de Él. Él no espera hasta que tú te sientes bien al respecto. Él lo hace en el momento que lo crees. ¿Recuerdas lo que dije antes? Tus sentimientos y los míos no importan de ninguna manera. Punto final. Su compasión por ti, Su misericordia que perdura, demanda que tú, Su hijo, seas perdonado, limpiado y hecho pleno ─ en espíritu, alma, cuerpo, financiera y socialmente. Después de todo, eres de la familia. Tú y Jesús tienen el mismo Padre y el mismo nombre. Todas estas cosas maravillosas le pertenecen a la familia toda. Has visto la escritura al final de cada carta que he escrito, y sé que la has leído muchas veces. Sin embargo, leamos Efesios 3:14-20:

14 Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, 

15 de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 

16 para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder; 

17 para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor, 

18 sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo; 

19 en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.

20  Y a Aquel que es poderoso para hacer que todas las cosas excedan a lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.

¡No sé cómo puedes quedarte ahí sentado! Estamos arraigados y cimentados en Amor, en Dios nuestro Padre y Jesús, nuestro SEÑOR, Quien es el Amor mismo. ¡Eso es compasión y misericordia! De eso se trató el sacrificio de la cruz. Su compasión y misericordia por TI. Su amor por TI. Nuestra querida amiga Billye Brim dice: “Dios ama comunicar Su bondad absoluta y sin límites a todos los hombres. A ti. A mí. La única cosa que lo limita para impartir Su bondad a cualquier ser humano es la capacidad de recibir de esa persona.” 

Mientras más meditas en esos versículos que te he escrito hoy, más crecerá tu fe en el amor de Jesús y Su compasión por ti. Serás como el apóstol Pablo cuando le dijo a los Tesalonicenses: «por cuanto su fe va creciendo sobremanera y abunda el amor de cada uno para con los demás». (2 Tesalonicenses 1:3, RVA-2015).

Tu trabajo y mi trabajo es el de llevar el mensaje de la bondad de nuestro Dios y de la compasión de nuestro Salvador, Jesús, al Cuerpo de Cristo y al mundo. Tantas personas necesitan conocer y experimentar Su compasión . Nosotros somos agentes de ese Amor y de Su compasión . Somos Sus agentes de prosperidad con el mensaje que Jesús no quiere que nadie esté enfermo o sea pobre. Él quiere que estés bien, libre de deudas y fortalecido. Es en eso mismo que estás sembrando. Toma tu semilla de BENDICIÓN y alaba al SEÑOR Jesús con ella. BENDÍCELO con ella. Le pertenece. Después grita de júbilo: RECIBO LA MISERICORDIA. ESTOY SANO, EN EL NOMBRE DE JESÚS. CREO EN EL AMOR. RECIBO EL AMOR.” 

Bueno, debo finalizar. Gloria y yo te amamos muchísimo. Orar por ti todos los días es un gran gozo. Lo único que lo mejora es verte personalmente y predicarte cara a cara. ¡Por favor, ora por nosotros!

Hasta la próxima ocasión.

Con Amor,

 

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