Relaciones

Promesas de Dios para tus relaciones

¡Lee, imprime y pon en práctica las siguientes escrituras!

• 1 Juan 4:9-11, 16-17: «En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se perfecciona el amor en nosotros: para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo».

• Salmos 91:15: «…estaré con él en medio de la angustia. Yo lo pondré a salvo y lo glorificaré».

• 1 Corintios 6:17: «Pero el que se une al Señor, es un espíritu con él».

• Marcos 12:29-31: «Jesús le respondió: «El mandamiento más importante es: “Oye, Israel: el Señor, nuestro Dios, el Señor es uno”. Y “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El segundo en importancia es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento más importante que éstos».

• 1 Corintios 13:4-8: «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece (ni es arrogante ni orgulloso); no hace nada indebido (no es descortés), no busca lo suyo (el amor de Dios en nuestra vida), no se irrita, no guarda rencor [pues no le presta atención a ningún mal que ha sufrido]; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta [y no se debilita]. El amor nunca deja de ser [pues no se desvanece, no envejece, ni llega a un fin]; pero las profecías (el don de interpretar la voluntad de Dios y su propósito) se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará [perdiendo todo su valor y será sustituida por la verdad]».

• 1 Corintios 7:10-13: «Pero a los que están unidos en matrimonio les doy este mandato (el cual en realidad no es mío sino del Señor): Que la esposa no se separe del esposo; pero en caso de separarse [o divorciarse de él], que no se vuelva a casar, o que se reconcilie con su esposo. De la misma manera [les pido], que el esposo [tampoco] no abandone a su mujer. A los demás, les digo yo (y no el Señor) [pues Jesús no discutió esto]: Si la esposa de algún hermano no es creyente [en Cristo], pero ella consiente en vivir con él, éste no debe abandonarla. Y si el esposo de alguna hermana no es creyente, pero él consiente en vivir con ella, tampoco ésta debe abandonarlo».

• 1 Corintios 7:15-16: «Pero si el no creyente [en realidad] quiere separarse, que lo haga; en ese caso, el hermano o la hermana [que se quede] no están obligados a mantener esa relación, pues Dios nos llamó a vivir en paz. Porque ¿cómo sabes tú, mujer, si acaso salvarás a tu esposo? ¿O cómo sabes tú, hombre, si acaso salvarás a tu esposa?».

• 1 Timoteo 5:8: «porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, niega la fe [al no proveer alimento para los suyos] y es peor que un incrédulo [quien, en este tema, sí cumple con sus obligaciones]».

• Deuteronomio 6:6-7: «Estas palabras que hoy te mando cumplir estarán [en primer lugar] en tu [propio] corazón, y [luego] se las repetirás [a la mente y corazón] a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés en tu casa, y cuando vayas por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes».

• Eclesiastés 4:9-12: «Dos son mejor que uno, porque sacan más provecho de sus afanes. Si uno de ellos se tropieza, el otro lo levanta. ¡Pero ay de aquel que tropieza y no hay quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, mutuamente se calientan; pero uno solo no puede calentarse. Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia. El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente».

• Efesios 4:1-3: «Yo, que estoy preso por causa del Señor, les ruego que vivan (que lleven una vida) como es digna del [divino] llamamiento que han recibido [con un comportamiento el cual es dado por el sumo servicio de Dios, viviendo así hasta que se convierta en parte de ti], y que sean humildes y mansos, y tolerantes (generosos y mansos) y pacientes unos con otros, en amor. Procuren mantener la unidad [la cual es producida por] del Espíritu en el vínculo de la paz».

• Efesios 5:15: «Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios (personas sensibles e inteligentes)».

• Efesios 5:22-24: «Ustedes, las casadas, honren (sean sumisas y adáptense) a sus propios esposos, como honran [y dan un servicio] al Señor; porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es [su] Salvador. Así como la iglesia honra a Cristo, así también las casadas deben honrar a sus esposos en todo».

• Efesios 5:25-33: «Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante [para que sea santa y sin falta]. Así también los esposos deben amar a sus esposas [de tal forma que fuera] como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la iglesia, porque somos miembros (partes) de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser [Génesis 2:24]. Grande es este misterio; pero yo digo esto respecto [a la relación] de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de ustedes [sin excepción alguna] ame también a su esposa [de tal forma que fuera] como a sí mismo; y ustedes, las esposas, honren a sus esposos [al prestarles atención, respetándolos, honrándolos, prefiriéndolos, venerándolos y estimándolos; y esas esposas los consultan, los animan, los aman y los admiran en gran manera] [1 Pedro 3:2]».

• Efesios 6:1-3: «HIJOS, OBEDEZCAN a sus padres en el nombre del Señor [como representantes de Él], porque esto es justo. Honra [estima y valora como algo precioso] a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa Éxodo 20:12], para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la Tierra».

• Efesios 6:4: «Ustedes, los padres, no exasperen a sus hijos [no los provoquen al enojo para que no les guarden resentimiento], sino edúquenlos [con ternura] en la disciplina y la instrucción del Señor».

• Génesis 18:19: «Yo lo he conocido (he escogido y reconocido) [como si fuera Yo mismo], de manera que enseñará y ordenará a sus hijos y a sus descendientes que sigan el camino del Señor, y que sean justos y rectos, para que el Señor cumpla en Abrahám Su promesa».

• Isaías 54:13: «Y todos tus hijos [espirituales] serán discipulados [por el Señor, y obedientes a Su voluntad] por Jehová; y se multiplicará la paz y la compostura constante de tus hijos [Juan 6:45]».

• Isaías 54:5: «Tu marido es tu Creador, y su nombre es el Señor de los ejércitos; tu Redentor es el Santo de Israel, y su nombre es el Dios de toda la tierra».

• Santiago 1:22: «Pero pongan en práctica la palabra [obedezcan el mensaje], y no se limiten sólo a oírla, pues se estarán engañando [y decepcionando al razonar contrariamente a la verdad]…».

• Santiago 1:27: «Delante de Dios, la religión pura y sin mancha [la que se demuestra con hechos] consiste en ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y en mantenerse limpio de la maldad de este mundo».

• Santiago 1:5: «Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, [y él se la dará], pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche».

• Jeremías 29:11: «Sólo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza».

• Juan 15:12: «Éste es mi mandamiento: Que se amen unos a otros, [así] como yo los he amado».

• Malaquías 2:16: «Porque el Señor y Dios de Israel, el Señor de los ejércitos, claramente ha dicho que aborrece el divorcio y a quienes encubren su iniquidad. Tengan, pues, cuidado con su propio espíritu [y dejen que sea controlado por Mi Espíritu], y no sean desleales [con su cónyuge]».

• Malaquías 4:6: «Y él hará que el corazón de los padres [fríos] se vuelva hacia los hijos [impíos], y que el corazón de los hijos [rebeldes] se vuelva hacia [la piedad de] los padres [como una reconciliación que es producida por el arrepentimiento del impío], para que yo no venga a destruir la tierra por completo [Lucas 1:17]».

• Marcos 10:9: «Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie».

• Mateo 6:14: «Si ustedes perdonan a los otros sus ofensas [sus pecados insensatos y voluntarios, dejándolos, olvidándolos, y rechazando cualquier resentimiento], también su Padre celestial los perdonará a ustedes».

• Filipenses 1:9-11: «Y esto le pido en oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento [y que sea manifestado con más profundidad y con un discernimiento más comprensivo], para que aprendan a reconocer aquello que es vital y aprueben y busquen aquello que es excelente y de valor real [reconociendo lo más alto y lo mejor, y distinguiendo las diferencias morales], a fin de que sean sinceros, irreprensibles y sin falta [con un corazón sincero, infalible, e intachable puedas acercarte] para el día de Cristo [sin caer o hacer que otros caigan]. Que abunden en ustedes los frutos de justicia (justos ante Dios y haciendo el bien) que vienen por medio de Jesucristo (el Ungido), para gloria y alabanza de Dios [que Su gloria sea manifestada y reconocida]».

• Proverbios 12:4: «Una esposa noble [sincera y con fortaleza en su carácter] es corona de su esposo; la malvada es como carcoma en sus huesos [Proverbios 31:23; 1 Corintios 11:7]».

• Proverbios 13:22: «Es bueno dejar herencia [de una estabilidad moral y bondadosa] a los nietos; las riquezas del pecador [eventualmente encuentran su camino] hacia las manos del justo, para quien han sido atesoradas».

• Proverbios 13:24: «El que retiene el castigo [para disciplinar], aborrece a su hijo; el que lo ama, a tiempo lo corrige [Proverbios 19:18; 22:15; 23:13; 29:15; 17».

• Proverbios 15:4: «La lengua apacible [con su poder sanador] es un árbol de vida; pero la que intencionalmente contradice daña el espíritu».

• Proverbios 19:18: «Castiga a tu hijo mientras haya esperanza; pero tómalo con calma [no satisfagas tus resentimientos amargos con castigos innecesarios], no vayas a matarlo».

• Proverbios 22:6: «Instruyan al niño en el camino que debería andar [y enséñenle a conservar su don o talento individual], y cuando sea viejo no se apartará de él» [Efesios 6:4, 2 Tomoteo 3:15].

• Proverbios 31:10-31: «Mujer ejemplar, inteligente, capaz y virtuosa ¿quién dará con ella? Su valor excede al de las piedras preciosas [Proverbios 12:4; 18:22; 19:14]. Su esposo confía en ella de todo corazón, con confianza y seguridad, y por ella no carece de ganancias [honestas] ni busca el robo [deshonesto]. Siempre lo trata bien, lo anima y lo reconforta, nunca mal, todos los días de su vida. Sale en busca de lana y de lino, y los trabaja con manos dispuestas [para desarrollarlo]. Se asemeja a una nave de mercaderes recargada de víveres, que de muy lejos [desde otro país] trae sus provisiones. Aun durante la noche se levanta para preparar comida [alimento espiritual] a su familia y asignar a las criadas sus deberes [Job 23:12]. Pondera [desplegándose con prudencia, sin contribuir negligentemente a sus deberes presentes asumiendo otros deberes] el valor de un [nuevo] terreno, y lo compra, y con lo que gana [en tiempo y fortaleza] planta un viñedo [Cantares 8:12]. Saca fuerzas [espirituales, mentales, y salud física para realizar la tarea que Dios le ha encomendado] de flaqueza, y con ahínco trabaja durante la noche [del problema, la privación, la tristeza, alejando el miedo, la duda y la desconfianza]. Sabe cómo manejar el huso, y no le es ajeno manejar la rueca. Sabe ayudar a los pobres, y tender la mano a los menesterosos [ya sea en cuerpo, mente o espíritu]. Cuando nieva, no teme por su familia, pues todos ellos visten ropas dobles. [Josué 2:18-19; Hebreos 9:19-22] Ella misma se hace tapices, y se viste de lino fino de púrpura [igual a la vestimenta de los sacerdotes y las telas sagradas del templo] [Isaías 61:10; 1 Timoteo 2:9; Apocalipsis 3:5; 19:8; 14]. Su esposo es bien conocido en la ciudad, y es parte del consejo local de ancianos. [Proverbios 12:4] Las telas que hace, las vende, y provee a los comerciantes con cinturones [o cintos que otorgan libertad para el servicio]. Se reviste de fuerza y de honra, y no le preocupa lo que pueda venir [ya sea en el último día o en los tiempos por venir, pues ella y su familia saben que están preparados para ello]. Habla siempre con habilidad y sabiduría divina, y su lengua se rige por la ley del amor [dando consejo e instrucción]. Siempre atenta a la marcha de su hogar, nunca come un pan que no se haya ganado (gracias al chisme, al descontento o a la autocompasión) [1 Timoteo 5:14; Tito 2:5]. Sus hijos se levantan y la llaman dichosa (contenta, afortunada, envidiable); también su esposo la felicita y se vanagloria [diciéndole]: «Muchas mujeres han hecho el bien [con la fuerza de carácter que persevera en la bondad], pero tú las sobrepasas a todas». La belleza es engañosa, y hueca la hermosura [pues no son eternas], pero la mujer que teme al Señor será alabada. ¡Reconózcase lo que ha hecho con sus manos! ¡Sea alabada [en la ciudad] ante todos por sus logros! [Filipenses 4:8]».

• Proverbios 5:18-19: «Que tu manantial [de vida humana] sea bendito [con la recompensa de la fidelidad] sea tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud. Deja que ella sea como esa cervatilla amada y graciosa [tierna, dulce, y atractiva] ¡Sáciate de sus caricias en todo tiempo! ¡Recréate siempre con su amor!».

• Salmos 127:3-5: «Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa [Deuteronomio 28:4]. Los hijos que nacen en nuestra juventud son como flechas en manos de un guerrero. ¡Dichoso aquél que llena su aljaba con muchas de estas flechas! No tendrá de qué avergonzarse cuando se defienda ante sus enemigos [en las reuniones]».

• Salmos 133:1: «¡QUÉ BUENO es, y qué agradable, que los hermanos convivan en armonía!».

• Salmos 146:9: «El Señor protege a los extranjeros y sostiene a las viudas y a los huérfanos, pero tuerce el camino de los malvados (a quienes lleva a la ruina)».

• Salmos 147:13: «El Señor refuerza los cerrojos de tus puertas, y bendice a los que habitan dentro de tus muros».

• Romanos 12:10: «Amémonos unos a otros con amor fraternal; respetemos y mostremos deferencia hacia los demás».

• Deuteronomio 26:11: «Después de eso, tú y tu familia, y los levitas y extranjeros que convivan contigo, harán fiesta por todo el bien que el Señor tu Dios te haya dado».

• Deuteronomio 28:8: «El Señor enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecirá en la tierra que el Señor tu Dios te da».

• Josué 24:15: «…mi casa y yo serviremos al Señor».

• Salmos 91:10: «no te sobrevendrá ningún mal, ni plaga alguna tocará tu casa».

• Proverbios 3:33: «Sobre la casa de los malvados recae la maldición del Señor; sobre la habitación de los justos permanece su bendición»

• Proverbios 12:17: «Los impíos caen y dejan de existir, pero los justos y los suyos permanecen firmes.

• Proverbios 15:6: «En la casa del justo siempre hay abundancia; en las ganancias del impío siempre hay problemas».

• Hechos 16:31: «…Cree en el Señor Jesucristo y se salvarán tú y tu familia».