La oración de acuerdo

La oración de acuerdo cubre cada circunstancia de la vida cuando la hacemos conforme a Mateo 18:18-21: «De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Permítame utilizar las finanzas como un ejemplo. Primero debe ponerse de acuerdo con la Palabra de Dios, lea los versículos referentes a finanzas y ore. Algunas veces, Gloria y yo escribimos nuestros acuerdos:

Por este medio convenimos, según Filipenses 4:19 y Mateo 18:19, lo siguiente: Padre, hemos leído en Tu Palabra que Tú suplirás todas nuestras necesidades conforme a Tus riquezas en gloria. Por tanto, en este momento acordamos que nuestra necesidad financiera es suplida según Tu Palabra. Creemos que recibimos (sea específico) _________________. Establecemos este convenio, en el nombre de Jesús. Amén.

Amén significa así sea. En lo que concierne a nosotros, el trato está hecho. Sólo le agradecemos a Dios desde ese momento. Sabemos que si queremos obtener los resultados no debemos titubear, pues titubear es dudar.

Si Satanás trae duda, simplemente le hablamos con la autoridad del nombre de Jesús: «No traigas tus mentiras. Nuestra respuesta no sólo está escrita en la Palabra de Dios, sino que también nos hemos puesto de acuerdo para recibirla. Y lo hemos hecho por escrito. En lo que a nosotros respecta, la necesidad ha sido suplida. No nos queda ninguna duda, pues estamos de acuerdo con la Palabra. Por consiguiente, alineamos nuestra confesión y acciones con la verdad que hemos establecido.

Ha habido momentos cuando hemos titubeado. Pero vamos delante de Dios y le pedimos perdón por nuestra incredulidad; reafirmamos nuestra petición y continuamos creyendo. Todos cometemos errores al andar en fe; sin embargo, lo más importante es mantenerse en el camino. Si usted se equivoca, inténtelo otra vez. El error más grande es desanimarse y rendirse antes de recibir la respuesta.

Yo le reto a que escriba sus convenios. Verlo plasmado en un papel ¡marcará la diferencia! El porcentaje de alinear su confesión y sus acciones con su convenio será mucho más alto.

Jesús afirmó que si dos se ponían de acuerdo en la Tierra, Él estaría en medio de ese pacto para hacer que se cumpliera. Usted vive en la Tierra, entonces califica. Si se pone de acuerdo con otro creyente por cualquier cosa establecida en la Palabra, Él estará ahí en medio de ustedes para cumplirla.

Jesús desea que usted esté en acuerdo, y Él procurará que reciba el resultado de su oración. La palabra acordar en The Amplified Bible la traducen como: “acordar y armonizar juntos, o hacer una sinfonía juntos”. El término sinfonía llamó mi atención, entonces busqué el significado: «Todos los instrumentos disponibles en armonía». Por tanto, su espíritu, su mente y sus acciones deben estar de acuerdo con la Palabra.

Acordar algo espiritualmente es alinearse primero con la Palabra de Dios. Es decidir que la Palabra es verdad y que se cumplirá.

Segundo, fortalezca su mente, pues ése es el campo de batalla de Satanás. Usted debe controlar sus pensamientos; por esa razón, será beneficioso escribir su convenio. Así tendrá algo frente a sus ojos. Cuando su mente trate de cambiar de dirección, tome el control con el acuerdo que estableció con la Palabra. No ate las manos de Dios, permita que Él realice la obra.

Después de que su espíritu y su alma (mente) se hayan puesto de acuerdo, debe alinear sus acciones. Si su pacto es sobre finanzas, esté a la expectativa de que el dinero vendrá; pues forma parte del convenio. Usted no puede acordar algo en oración, y luego actuar de manera opuesta a lo que quiere, y esperar buenos resultados. Si lo hace, al final sus acciones se apoderarán de su pensamiento.

Estar de acuerdo con la Palabra y con otro creyente, no es todo lo que se necesita en este tipo de oración; también es importante la armonía.

La armonía es extremadamente vital. Al hablar acerca de la oración en Marcos 11:25-26, Jesús expresó: «Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas». Esto es importante en su vida de oración. Usted debe perdonar a quienes lo han ofendido. Él no dijo: “Piense en lo que sucedió por seis semanas, y luego perdone si se siente mejor o cuando quiera”. Él declaró: perdonen cuando oren.

Jesús oró: «…Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mateo 6:9-12). Él estableció una condición con respecto al perdón, la cual era: “No será perdonado hasta que usted perdone”. Él expuso el tipo de actitud que el creyente debería mostrar cuando ora.

¿Qué tan importante es? En Gálatas 5:6 leemos que la fe obra por el amor. Si usted actúa con un corazón que no perdona, su vida de oración se paralizará.

En la Palabra se asegura que recibiremos la respuesta de cada una de nuestras peticiones, si llevamos a cabo lo que es agradable delante del Señor (1 Juan 3:22). Junte estos dos versículos, y se dará cuenta de que la falta de perdón destruye todo el sistema de la oración.

El acuerdo causa que la oración funcione. Usted puede vivir la experiencia de estar de acuerdo con la Palabra, y esa armonía producirá poder; al usted perdonar y ponerse de acuerdo con otro creyente. Usted puede influir sobre gobiernos, familias y la vida de otros. Con el poder de la oración usted puede cambiar su situación financiera, influir en su iglesia, en su pastor, etc. Encuentre a alguien que pueda ponerse de acuerdo con usted y con la Palabra.

El mismo principio funciona a la inversa. Si usted está en desacuerdo, la puerta se abre para que Satanás entre: «Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa» (Santiago 3:16).

En Mateo 18:21 leemos que Pedro se acercó a Jesús, y le dijo: «…¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?» (Nueva Versión Internacional). Jesús le respondió: «…setenta veces siete» (versículo 22). Perdone porque Dios lo decretó, y no sólo si siente el deseo de hacerlo.

Edifique su casa, su iglesia y cualquier otra área de su vida, sobre el amor incondicional de Dios; pues el amor nunca falla. En cambio, el egoísmo jamás ha edificado nada que él mismo no haya destruido. El amor de Dios es el corazón mismo de Su familia porque Él es amor. Usted es Su hijo legítimo; por tanto, nació de nuevo con Su naturaleza de amor.

No permita que ese amor permanezca inactivo. Eche fuera todo egoísmo, y libere el amor de Dios que vive en usted. Usted no puede fallar cuando el amor tiene el control.

Cuando perdona y alcanza la armonía, se coloca en una posición donde recibe la conciencia espiritual para percibir la cercanía de Dios. Jesús declaró que si se encuentra en armonía y de acuerdo con Él, Dios estaría en medio suyo y que se involucraría en su vida.

Cuando esté en armonía y de acuerdo con aquellos a su alrededor, usted dará un paso más profundo y personal en su relación con Dios; Él se vuelve real e indispensable en su vida. Tener comunión con su Padre celestial es ¡lo más importante en su vida cristiana! Pues ésta produce una confianza y una seguridad más profunda en su corazón. Usted sabe que sus oraciones son contestadas porque se ha conformado a sí mismo a Su voluntad. Cuando perdone, experimentará el gozo que proviene de la oración contestada. Jesús afirmó: «…pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido» (Juan 16:24).

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