Crezcamos de Fe en Fe — Devocional Diario

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20 de Diciembre de 2014

Un pedacito de cielo en la tierra

Gloria Copeland

— Colosenses 3:12,13

Vivir en un hogar lleno de amor y de la paz de Dios es casi como vivir en el cielo aquí en la tierra. Todos sabemos que eso es verdad, y anhelamos vivir en tal hogar. Sin embargo, una y otra vez decepcionamos a nuestras familias, porque dejamos nuestras palabras más bondadosas y nuestras sonrisas más encantadoras para los que viven más allá de nuestras casas.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué sucede eso? La respuesta es más fácil de lo que pueda imaginarse. En términos espirituales, su familia está bajo ataque. Su familia no solo es uno de sus dones más valiosos, sino que cuando está funcionando en armonía es uno de sus recursos más poderosos. Satanás sabe eso - aunque quizá usted no - y está resuelto a destruirla.

El plan de batalla de Satanás es simple: hará todo lo que pueda para crear división en su hogar, incitará en usted la autocompasión y los celos y le instigará a guardar rencor y a alimentar la amargura. Su propósito siempre es el mismo: dividir y destruir su hogar.

Cuando en el pueblo de Dios hay armonía, los milagros empiezan a suceder. Esa armonía crea un ambiente propicio para que el poder de Dios, que efectúa milagros, se manifieste libremente. Por eso Satanás siempre está tentándonos para que destruyamos ese ambiente de armonía, para que nos enojemos unos con otros y estropeemos las cosas. Con demasiada frecuencia caemos en sus maquinaciones simplemente porque no nos damos cuenta de lo perjudicial que es la contienda. Pero basta con echar una mirada a la Palabra de Dios para resolver ese problema. Santiago 3:16 dice: "Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas".

No se dé el lujo de tener disputas en su familia para que no le abra la puerta de su hogar a Satanás. No le dé oportunidad a la destrucción siquiera de empezar. Aférrese a la Palabra de Dios y conozca lo que ella dice acerca del poder de la unidad. Deje de mirar a su familia desde su corto punto de vista y empiece a verla como Dios la ve: como el centro motriz. De esa manera usted no se verá arrastrado hacia una contienda cada vez que se caldean los ánimos en su hogar.

Decídase ahora mismo que no va a permitir que el diablo le quite su familia. No solo ore por ella, sino que apóyela, ámela y únala para que todos puedan disfrutar de un pedacito de cielo en la tierra.

Lectura Bíblica: Colosenses 3:12-25

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