Una oración por nuestras escuelas

En esta nación, el sistema educativo de estos tiempos se ha apartado drásticamente de lo que Dios estableció a través de los líderes que buscaron Su consejo. En cierta época, la Palabra de Dios sirvió como base fundamental para educar a los estadounidenses. Los Diez Mandamientos eran la guía moral y de conducta en las escuelas.

La situación del sistema educativo parece que no tiene esperanza; sin embargo, cuando algo se ve de esta manera representa la evidencia de un problema espiritual. No obstante, la esperanza puede empezar a obrar en estas circunstancias. La esperanza es una fuerza espiritual que se fortalece más y más, al mantenernos firmes en ella. La fe también comienza a obrar en estas circunstancias.  «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» (Hebreos 11:1). También la paciencia empieza a obrar en estas circunstancias. El término paciencia significa: “Ser constante o ser el mismo siempre”. Mientras los creyentes ejercen estas tres fuerzas espirituales, la Palabra puede cambiar el rumbo de la educación norteamericana.

¡Nuestro Dios es bueno!  Él transformó la esclavitud de Judá y de Israel en bendición, luego los restauró como al principio (Jeremías 33:7). Y Él puede hacer lo mismo en nuestras escuelas.

Repita esta oración de fe, y póngase de acuerdo con la Palabra, a fin de restaurar  los principios bíblicos en todos los niveles educativos.

Dios todopoderoso, me pongo de acuerdo con Tu Palabra y con lo que Tú una vez estableciste para la educación de nuestro país. Desato mi esperanza y mi fe en Tu Palabra. Y con paciencia espero que Tu gloria se manifieste en todas las escuelas de  nuestra nación.

Vengo ante Ti a pedirte por los estudiantes, educadores y administradores de todo el sistema educativo. Señor Jesús, te pido que restaures el honor, la integridad, la virtud y la paz en las aulas de Estados Unidos. Declaro lo que dice en Isaías 54:13: «Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos». Cada vez que escuche un reporte de violencia y terror en nuestras escuelas, declararé a gran voz: ¡Nuestros niños serán enseñados por el Señor y grande será la paz y la unción que estará sobre ellos! Señor Jesús, Tú y yo sabemos que los educadores y los administradores no pueden enseñar y dirigir nuestras escuelas sin Ti y Tu unción. Así que intercedo y doy gracias por aquellos a quienes Tú has colocado en posiciones de autoridad y responsabilidad en nuestros centros educativos. Creo que Tu unción está en ellos y sobre ellos. No esperaré hasta ver al Espíritu de Dios actuar en esta situación. ¡Desde AHORA empiezo a hacer mi confesión! Uno mi fe con aquellos que también están orando y creyendo por la sabiduría, el honor, el poder, y la gloria de Dios, a fin de que sea manifestada en nuestro sistema educativo.

¡Estoy desatando mi fe por el bienestar de la próxima generación! Señor Jesús, te agradezco por la obra redentora que realizas en nuestras escuelas y en las personas que las dirigen. Los estudiantes y los profesores están en Tu corazón y también en el mío. ¡Nuestras escuelas serán motivo de gozo, de alabanza y de gloria ante todas las naciones del mundo! Las naciones temblarán y temerán a Dios por toda la bondad, la paz, la prosperidad, la seguridad y la estabilidad que Tú has provisto. En el nombre de Jesús, amén.

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